"¿Secreto o técnica? Chau a los bizcochuelos secos y duros"
Uno de los mayores miedos al empezar en la pastelería libre de gluten es terminar con un bizcochuelo que parece una piedra o que se desgrana apenas lo tocamos. ¡Tranquilos! Después de muchas pruebas en la cocina de Mis Cuatro Soles, descubrí que la humedad no es magia, es química aplicada con amor.
Aquí les revelo mis 3 secretos de oro para que sus tortas sean las más envidiadas:
1. El poder del “Chicle” (Goma Xántica)
La goma xántica es nuestra mejor amiga. Al no tener gluten, necesitamos algo que “pegue” la masa y retenga el aire. Una cucharadita al ras por cada 250g de premezcla hará que tu bizcochuelo sea elástico y no se desarme al cortarlo.
2. El aporte de materia grasa y humedad extra
No te fíes solo de los huevos. Agregar una cucharada de miel, un chorrito de aceite neutro o incluso un poco de yogur natural a la mezcla ayuda a que la miga se mantenga húmeda por mucho más tiempo, incluso después de salir del horno.
3. El batido es la clave
Como no tenemos gluten para sostener la estructura, dependemos del aire. Batí los huevos con el azúcar a “punto letra” (hasta que la mezcla esté bien blanca y espumosa). Ese aire atrapado es el que va a hacer que tu bizcochuelo crezca y sea una nube.
💡 Tip de Experta: La regla de oro del horneado “Evitá la tentación de abrir la puerta del horno antes de los primeros 30 minutos. En la pastelería Sin TACC, la estructura depende totalmente del aire atrapado en el batido. Un cambio brusco de temperatura o una corriente de aire frío puede hacer que esa estructura colapse antes de que las proteínas y almidones se asienten, resultando en un bizcochuelo que se ‘hunde’ en el centro.”