"París sin gluten: Mi mañana inolvidable en Chambelland"
¡Hola a todos! Hoy quiero llevarlos conmigo en un viaje sensorial a una de las esquinas más dulces de París: la Boulangerie Chambelland en el barrio de Oberkampf.
Si sos celíaco o amante de la buena pastelería, sabés que encontrar el “pan perfecto” o un budín que no se desgrane es nuestro gran desafío. Por eso, entrar a Chambelland fue como llegar a casa. El aroma a café recién molido y el perfume de la hornada del día te envuelven apenas abrís la puerta.
Mi desayuno de hoy fue un verdadero mimo al alma:
Budín marmolado: Con la humedad justa y un sabor a chocolate que se nota que es de primera calidad.
Galletitas con pepas de chocolate: Crujientes, generosas y con ese toque artesanal que tanto defendemos en nuestro taller.
El compañero ideal: Un capuchino súper espumoso que fue el cierre perfecto para esta mañana parisina.
Lo que más me inspiró de este lugar no es solo lo rico que estaba todo, sino la naturalidad con la que viven el mundo Sin TACC. Aquí, el gluten no hace falta porque la técnica y el amor por los ingredientes lo llenan todo.
Vuelvo a Posadas con el corazón contento y la valija llena de ideas para aplicar en Mis Cuatro Soles. ¡La pastelería libre de gluten es posible y acá se los demuestro!
¿Cómo encontrar este tesoro en París?
Si tenés la suerte de visitar la Ciudad de la Luz, agendá este rincón. Chambelland se encuentra en el corazón del distrito 11, en una zona vibrante y moderna conocida como Oberkampf. Es un barrio lleno de vida, arte callejero y pequeñas boutiques que vale la pena caminar.
Ubicación: 14 Rue Terneaux, 75011 París.
Cómo llegar: Es muy fácil acceder usando el transporte público parisino:
En Metro (Subte): La estación más cercana es Parmentier (Línea 3) o Oberkampf (Líneas 5 y 9). Caminar desde allí son apenas unos 5 minutos.
En Colectivo (Bus): Las líneas 46 y 96 te dejan muy cerca de la Place Maurice Gardette, que está justo a la vuelta.
Lo que dicen quienes la conocen
No soy la única enamorada de este lugar. Si buscás referencias, todos coinciden en lo mismo: la calidad de su harina propia (producida en su molino en los Alpes de Alta Provenza) es lo que marca la diferencia. Sus clientes locales destacan que es la primera vez que sienten que el pan integral o la focaccia realmente saben a pan de verdad, sin esa textura gomosa que a veces encontramos en otros lados.
Incluso los parisinos que no son celíacos eligen desayunar acá, ¡así de rica es su propuesta!